Los efectos del tabaco en la salud cardiovascular

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Desde 1987, el 31 de mayo de cada año se celebra el Día Mundial Sin Tabaco. Esta celebración fue instituida por la Organización Mundial de la Salud (OMS) para resaltar los riesgos que tiene para la salud el consumo del tabaco y promover políticas eficaces que reduzcan su consumo. Como parte de la celebración, la OMS propone mundialmente “Un día sin tabaco”: una pausa de 24 horas en el consumo de tabaco en la que todo el mundo puede participar o instar a los demás a hacerlo.

Y es que el tabaco mata a una de cada diez personas en todo el mundo. En España es el responsable de 50.000 muertes anuales y es la primera causa evitable de invalidez y muerte prematura. El problema es que el tabaquismo no sólo afecta al fumador, sino que también puede incidir gravemente en la salud de los que están a su alrededor. Así, en nuestro país fallecen anualmente 6.200 fumadores pasivos al año por la inhalación de humo en el hogar y en ámbito laboral.

¿Cómo afecta el tabaco a la salud cardiovascular?

El tabaco es el principal factor de riesgo a la hora de desarrollar una enfermedad cardiovascular, multiplicando por tres la probabilidad de sufrir una patología coronaria: por cada diez cigarrillos diarios que se fuman, la mortalidad cardiovascular aumenta un 18% en los hombres y un 31% en las mujeres. Además, también aumenta considerablemente el riesgo de ataque cardíaco y accidente cerebrovascular en las mujeres fumadoras que toman anticonceptivos y en los fumadores que padecen diabetes. Este riesgo es directamente proporcional a la cantidad de cigarrillos que se fuman y a los años de consumo de tabaco.

En general, el hábito de fumar tiene muchos efectos perjudiciales para la salud cardiovascular. Los componentes tóxicos del humo del cigarrillo:

  • Disminuyen la concentración de oxígeno en la sangre, limitando la oxigenación celular.
  • Fomentan la dislipemia (niveles altos de lípidos en la sangre), reduciendo el colesterol bueno (HDL) y aumentando el colesterol malo (LDL) y los triglicéridos.
  • Disminuyen la vasorreactividad (capacidad de los vasos sanguíneos para adaptar su diámetro y mantener un flujo constante en la circulación), contribuyendo significativamente al endurecimiento de las arterias.
  • Aumentan la viscosidad de la sangre, favoreciendo la formación de coágulos y la trombosis.
  • Eleva la presión arterial.

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Por todos estos factores, el tabaco influye de forma determinante en la aparición de algunas enfermedades cardiovasculares:

La nicotina y el monóxido de carbono de los cigarrillos se acumulan en la sangre causando la formación de placas de ateroma y, por tanto, el endurecimiento progresivo de las arterias, lo que puede causar arteriosclerosis.

Además, la probabilidad de sufrir una cardiopatía isquémica mortal aumenta un 70% en las personas fumadoras y un 200% cuando se trata de una cardiopatía isquémica no mortal. Es más, de media se produce un infarto 8 años antes en una persona fumadora que en una que no lo es, multiplicándose las posibilidades de repetirse si no se deja el hábito del tabaco.

El riesgo de sufrir una enfermedad cerebrovascular o un ictus también es un 50% mayor en las personas fumadoras. Hay que tener en cuenta que para los fumadores de mediana edad con hipertensión arterial la probabilidad se multiplica por doce.

La buena noticia es que, aunque el tabaco sea una de las sustancias con mayor poder de adicción por encima incluso de la cocaína y la heroína, es posible dejar de fumar. Tratamientos farmacológicos y no farmacológicos han demostrado una tasa relevante de eficacia y los efectos del abandono del tabaco se empiezan a notar ya desde los primeros 20 minutos. Los resultados son mejores si el proceso se realiza bajo supervisión médica.

Así que está en tu mano. Únete al Día Mundial Sin Tabaco y plantéate todos los beneficios que tiene dejar de fumar. Nadie dijo que sea fácil, pero es posible. Y realmente merece la pena.

Publicado el 31-05-2017
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