Esquí, un deporte de invierno para un corazón saludable

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Esquiar es un deporte muy beneficioso para todo el organismo, especialmente para el sistema cardiovascular. Mejora la capacidad cardiaca y la respiratoria, y como además, se practica al aire libre en un entorno natural fantástico, también libera tensiones y reduce el estrés. Sus múltiples beneficios físicos y mentales hacen que el esquí esté recomendado como una actividad perfecta para disfrutar en familia.

Beneficios del esquí

Previene las enfermedades cardiovasculares. Esquiar es un ejercicio aeróbico muy completo que, además, implica un alto gasto energético. Con la práctica de este deporte de invierno se activa la circulación, se queman calorías, se reduce el nivel de colesterol en la sangre y se mantiene a raya el sedentarismo y el sobrepeso.

Favorece la oxigenación de la sangre. Realizar ejercicio en la naturaleza y respirar el aire puro de la montaña, libre de los contaminantes de las grandes ciudades, aumenta la capacidad pulmonar y favorece la oxigenación de la sangre. Además, disfrutar y divertirse en un entorno natural hace que el cerebro segregue hormonas como la adrenalina, la serotonina y la dopamina, que reducen el estrés. Todo ello también es beneficioso para la salud del corazón.

Tonifica los músculos. El esquí trabaja todos los grupos musculares. Los movimientos en zig zag que se realizan al deslizarse tonifican los músculos, sobre todo los de las piernas y el torso (abdominales centrales y oblicuos). Los movimientos de tracción fortalecen los brazos, la espalda y los hombros. En conjunto, potencia la fuerza y la resistencia física.

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Mejora el equilibrio, la coordinación, la agilidad, la flexibilidad y la concentración. La posición que debemos mantener al esquiar ejercita el equilibrio. La velocidad que alcanzamos exige concentración. Y los movimientos que hacemos para deslizarnos y esquivar obstáculos mejoran la coordinación y la flexibilidad. Todo ésto hace que el esquí sea, además, muy beneficioso para ejercitar las capacidades psicomotrices de los niños a partir de los 4-5 años.

Fortalece las articulaciones. Al trabajar con todo el cuerpo y practicar los movimientos de forma correcta, se favorece el buen mantenimiento de las articulaciones (cuando están en buenas condiciones).

Algunas precauciones a la hora de practicar el esquí

Deslizarse sobre unos esquís a gran velocidad requiere fuerza contínua. Y los giros que debemos hacer para avanzar y sortear los obstáculos añade un comportamiento dinámico. Esta combinación da lugar a una elevación de la frecuencia cardiaca y de la presión arterial. Como el estrés cardiovascular depende de la intensidad del ejercicio, las personas con algún problema cardiovascular deben realizar este deporte de una forma moderada. No hay que renunciar a practicarlo, simplemente se debe optar por pistas más anchas y con poca pendiente que disminuyan la velocidad y la frecuencia de los giros. La recomendación es que cualquier persona con una enfermedad cardiovascular o insuficiencia respiratoria crónica debe extremar la precaución y realizar este deporte con supervisión médica.

También debemos tener en cuenta que la altitud puede elevar la presión arterial, por lo que puede afectar de forma negativa a personas con hipertensión.

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En general, para practicar cualquier deporte hay que estar en una condición física óptima y tener cuidado para que no se produzcan lesiones. Practicar esquí requiere un aprendizaje previo, un calentamiento intenso y una correcta hidratación. También se debe ir bien preparado, con prendas adecuadas, casco, gafas con protección específica, crema solar para evitar las quemaduras que puede producir el sol al reflejarse en la nieve, y una buena equipación, siempre homologada.  

Y teniendo en cuenta todo ésto, ahora sí: ¡ponte los esquís, disfruta de la montaña y cuida tu salud!

Publicado el 18-01-2019
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