¿Cómo afecta el alcohol a la salud del corazón?

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¿Es bueno o malo el alcohol para el corazón? Esta es una pregunta que aún genera división de opiniones. Algunas investigaciones han revelado que bebidas como el vino tinto y la cerveza, consumidos de forma moderada, pueden disminuir la posibilidad de acumulación de placa de ateroma, lo que reporta beneficios para la salud cardiovascular. Esta conclusión viene determinada por el efecto antioxidante y antiinflamatorio de los polifenoles presentes en la uva y la cebada.

Lo que sí queda claro en cualquier caso es que, si bien el consumo moderado de vino o cerveza puede ser favorable (no más de 40-50 gramos diarios o una copa en las mujeres y dos en los hombres), un consumo excesivo y prolongado de alcohol sí que afecta de forma negativa a la salud cardiovascular y, por tanto, debemos evitarlo.

Los efectos negativos del alcohol en la salud cardiovascular

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El consumo excesivo y prolongado de alcohol afecta al corazón y a la circulación sanguínea: puede provocar arritmias (fibrilación auricular), alterar el flujo de la sangre en las arterias coronarias, aumentar la presión arterial y modificar el metabolismo del colesterol. Pero la consecuencia más grave que puede generar es el debilitamiento del músculo cardíaco que, a la larga, puede provocar una miocardiopatía dilatada (el corazón se dilata y pierde fuerza en la contracción, lo que afecta a la distribución de la sangre y al funcionamiento normal de las células, los tejidos y los órganos) que derive en una insuficiencia cardiaca.  

Otro dato en contra es que las bebidas alcohólicas son una fuente de calorías vacías que no son absorbidas por el organismo y se convierten en grasa, por lo que el alcohol engorda y contribuye al sobrepeso y a la obesidad. Si un gramo de grasa, al metabolizarse, aporta 9 kcal, un gramo de alcohol aporta 7 kcal. Por tanto, el consumo de una bebida alcohólica puede suponer perfectamente entre 100 y 200 kcal. dependiendo de su graduación: una lata de cerveza, aproximadamente 142 calorías; una copa de vino blanco 158 kcal; una copa de vino dulce, 275 kcal; una copa de vino tinto, entre 135 y 195 kcal; y un cubata de ron unas 225 kcal (50 ml. de ron aporta unas 120 kcal).

Otro aspecto a tener en cuenta es que las personas con una enfermedad coronaria deben evitar por completo el consumo de alcohol, porque los síntomas se agravan. También es muy importante saber que la mezcla de medicamentos y alcohol tiene un efecto muy perjudicial sobre el organismo, por lo que si estamos en tratamiento farmacológico siempre debemos consultar con nuestro médico la conveniencia de tomar alcohol.

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En general, los profesionales médicos aconsejan la abstinencia total del alcohol para evitar el agravamiento de los síntomas en pacientes con enfermedades coronarias y, en general, para prevenir efectos negativos en la salud del corazón a largo plazo. Aunque un consumo moderado puede tener ciertos beneficios saludables, es conveniente evitar el riesgo de caer en un exceso. Y esos efectos antioxidantes y antiinflamatorios de los polifenoles siempre pueden conseguirse a través de otros alimentos más saludables, como la uva, la manzana, los frutos rojos y el brócoli.

Publicado el 14-11-2017
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